La vista y el oído influyen en el ánimo, la movilidad y la relación con los demás. En Residencias Origen promovemos cribados periódicos y pequeñas adaptaciones ambientales para evitar caídas y reducir el aislamiento.
“Si la persona ve y oye mejor, participa más, se orienta mejor y se siente más segura”, apunta el equipo de terapia ocupacional.
Claves prácticas
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Revisión anual de visión y audición; valorar gafas/audífonos actualizados.
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Iluminación continua en pasillos y baños; luz nocturna para trayectos a medianoche.
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Contrastes de color en escalones y bordes; señalética clara con iconos grandes.
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Limpieza diaria de gafas/audífonos; comprobar pilas o carga y ajuste.
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Reducir ruido de fondo al conversar; hablar de frente, vocalizando.
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Elegir mesas con buena luz en comedor y espacios tranquilos para actividades.
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Mantener orden y evitar reflejos que desorienten (cristales, suelos muy brillantes).
Señales de alerta: subir mucho el volumen de la TV, pedir que repitan con frecuencia, entrecerrar los ojos, dolores de cabeza, tropezones o desinterés social. Si aparecen, valoramos y ajustamos apoyos.
Cuidar la salud sensorial es abrir puertas a la participación y a la seguridad diaria: más conversación, más confianza y menos caídas.

